Alfaro pone en venta a El Salado

 

Hay que decirlo claro y fuerte: Enrique Alfaro quiere vender el santuario del estero El Salado.

 

El gobernador osa proponer tocar el área natural protegida, fuente de oxígeno, paraíso y pulmón de Puerto Vallarta.

 

El Salado es la cuna de especies que han sobrevivido a los estragos de los humanos, el dinero y ese falso progreso que constriñe el hábitat de tantas especies que han dado vida a nuestra identidad social como patasaladas.

 



 

La lucha porfiada de activistas y ciudadanos responsables pararon en los años previos a ser nombrada Área Natural Protegida. El silencio se prendió al colapsarse la visión de crear una “disneylandia” diseñada en forma jactanciosa por aquellos patrones que gobernaban.

 

Así fue como la gente arraigó el estero como su alma, vida, subsistencia y espejo que ha maravillado y dado calor a caimanes, jaibas, mapaches, cocodrilos y no menos impactante el ulular de aves exóticas y especies que se aferran a sobrevivir a pesar de la tozudez humana.

 

En el 2000 el 14 de julio la lucha social cimentó el poderío de convertir el Estero en Área Natural Protegida, la fiesta y paz moral estaba hecha para los Vallatenses ante el Decreto gubernamental.

 



 

Hoy un soberbio Enrique Alfaro juega al yo poderoso gobierno y borrar de un tajo la prohibición de no ser tocada esta área. Fuese un simple chicle de Talpa.

 

Las nuevas generaciones de Vallartenses merecen esa herencia que disfrutamos cuando niños y adolescentes, ahí se bañaron nuestros ancestros, y aprendieron el respeto y disfrute a las especies y flora acrisolada.

 

Siempre ha sido una bella experiencia de vida ver los animalitos que se refugian en su hábitat a pesar de que sus tierras son poco a poco invadidas por la inconsciencia humana.

 

Así es como observamos esta semana a Enrique Alfaro presentando la idea conceptual del Parque Biocultural del Estero El Salado que bajo una “consulta pública abierta” se construirá una Expo Nacional que tendrá un mercado, pabellón y un centro comunitario.

 



 

Es decir, nuestro ecosistema será violado por la ambición inmobiliaria que ha caracterizado los gobiernos de Alfaro.

 

Enrique ya puso el letrero de “Se Vende” sobre El Salado.

 

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